Pumba y Morgue llevaban 3 meses viviendo en el cementerio de Burela, donde habían enterrado a su dueño, no se marchaban por más que algunos vecinos intentaban echarlas. Morgue estaba preñada y parió allí mismo, entre unos arbustos antes de poder recogerlas.
Están acogidos desde el 28 de octubre, ellas dos y los cinco cachorritos supervivientes. Pumba ya ha sido adoptada.
Morgue es muy buena, podría estar en un piso perfectamente, aunque necesita jugar y atención. Es muy limpia y no suele ladrar. Muy juguetona, no tiene problemas con otros perros ni con gatos.