A Clay y a 5 sus hermanos los recogimos con mes y medio, nacidos de una camada no deseada en un pueblo, y amenazados de muerte, no tuvimos otra opción. La de Clay fue otra de esas equivocaciones que tenemos, adoptaron un cachorro convencidos de que podrian educarlo, no supimos ver que los juegos del cachorro desbordarían a su familia... En fin. Clay está buscando una segunda oportunidad, alguien que sepa lo que es la adolescencia de un perro, tenga tiempo para dedicarle, jugar... Es un perro perfectamente normal.