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ARTÍCULOS

RESERVOIR DOGS
XAVIER BAYLE: noviembre de 2006

LUCÍA ETXEBARRÍA
LA VANGUARDIA : Magazine - Domingo 22 de octubre de 2006

PROTECCIÓN ANIMAL / EL NEGOCIO DE MATAR
Vida de perro, muerte de rata
Crónica EL MUNDO Domingo 19 de mayo de 2002 - Número 344

EL BESO
Publicado en The Observer, de Charlotte, North Carolina, 21-02-06

EMI: HISTORIA DE UNA TRAICIÓN
Asociación Protectora de Animales de Segovia

TENGO EL CORAZÓN PARTÍO (23-julio / agosto 2001)
Por Matilde Figueroa

HOY ROBÉ A TU PERRA
Por Jim Willis

 

RESERVOIR DOGS


Está encerrado en una jaula. Su tamaño no es importante, ni el de la jaula ni el de su cuerpo. Está encerrado en una jaula. Dispone de comida regularmente y de agua fresca suficiente. Su lecho es confortable e incluso recibe frecuentes visitas al día, de gente buena que le habla y el ofrece su ración de cariño, pertinente para no enfermar de soledad. Está encerrado en una jaula y es otoño. De fuera le llegan voces que no ve pero entiende claramente porque le están convocando de un modo inconfundible, evocándole la libertad que no posee. Porque él está encerrado en una jaula.

De fuera vienen otras cosas: vienen olores de mil procedencias, los árboles, las cocinas vecinas, las faunas y las floras inmediatas y no tanto. Está encerrado en una jaula y no puede salir. También hay luces que le indican que es de día o de noche, le hablan del silencio de la oscuridad, del ajetreo de la luz. Sabe, sin embargo, además de intuir, que todo el mundo pleno está esperándole allá afuera, aguardándole a veces de la mano de una voluntaria que le abra el pestillo y lo saque a pasear. Entonces se vuelve loco de primaveras, aunque sea otoño, y ensaya el libre albedrío, aunque luego volverá a estar encerrado en una jaula. Volverá a estar encerrado en una jaula.

Él no sabe abrir el pestillo, deberá esperar a que le abran, e ilusionarse de que esta vez no sea temporalmente, deberá esperar que lo adopten, aguardar a que alguien -con un número que le garantize la libertad en un planeta de números-, responda por él, lo cuide y lo mime. Alguien sin el cual sólo es un perro encerrado en una jaula. Todo lo más un perro, una cosa que ladra y estorba, una mierda.

Está encerrado en una jaula porque es una mierda, porque tal vez jamás debió haber nacido, porque la vida en un planeta regido por seres humanos implica pertenecer a la especie adecuada, e incluso, en según qué territorios, a la raza adecuada, al sexo adecuado, a la clase social adecuada. Está encerrado en una jaula porque vale poco más que nada. Vale lo que una niña en China, lo que un negro en Rusia, lo que un pobre en New York.

Tiene dos fechas de caducidad, la una ya venció y por esa fecha fue abandonado en la calle, acaso rebuscó en los solares y las basuras algo de comida, se acurrucó junto a tuberías de agua caliente en las largas noches y persiguió a montones de personas, absolutamente extraviado, para que alguna le alimentara, le diera cobijo y cariño. Esa fecha primera, sin embargo, dependía de cuándo tomaran vacaciones sus antiguas cuidadoras, a partir del momento en el cual él pasaría a ser un estorbo, al igual que medio millón de animales anualmente sólo en España; pero la segunda fecha de caducidad es más severa, será la fecha límite en que, no habiendo sido adoptado, la perrera decida "dormirlo" con una "piadosa" inyección letal que le devuelva a su lugar en la nada, de donde nunca debió haber salido, al parecer. Nuestra ayuda a los animales contempla sin vacilación demostrarles con dichos y hechos que son mierda.

Entretanto, los establecimientos de mascotas, comerciando descontrolada y absurdamente con montones de cachorros de perro, alimentan los albergues del mundo, no sin antes garantizar un breve paréntesis de comodidad que esos animales tienen (bajo la rigurosa condición de ser bonitos y graciosos, perdida esa condición, los animales son abandonados), en casas particulares con gentuza aprendiz de personas, escoria de miopía profunda que no diferencian entre regalarse una botella de tinto y un ser vivo, necesitado de pocas pero importantes cosas. Los comercios de mascotas no debieran tener ni un sólo animal en sus instalaciones. Ni "doméstico" ni salvaje.

Por lo demás, él sigue encerrado en una jaula. No sabe, por supuesto que tiene esa segunda fecha grabada en algún lugar de su alma de can, pero la tiene. Mira con toda la tristeza que un ser encerrado puede mirar al exterior, con esa lenta pero constante destrucción de la moral que el encierro practica en todo lo que vive enclaustrado, con ese minar de la esperanza que acude a los seres sin opciones. Afuera está el mundo, llamándole en todas las lenguas posibles, y él quiere acudir, pero sólo le está permitido responder, preguntar, exigir más información, porque la libertad les está vetada a los animales con doble fecha. A los condenados. A los verdaderos parias de toda patria.

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LUCIA ETXEBARRIA


Desde que recibió un disparo en la médula espinal, "Balto" no puede caminar. "Ingrid" puede hacerlo, pero torpemente. Le falta movilidad porque toda su vida ha estado encerrada en una casa llena de basura. "Ramona" lo hace cabizbaja y aún muestra secuelas de sus heridas. La encontraron en la cuneta con el cuello destrozado. "Bobby" es el más ágil e inquieto del grupo. Intenta recuperar la libertad perdida durante los siete años que estuvo encerrado en una jaula. "Balto", "Ingrid", "Bobby" y "Ramona" viven acogidos en la asociación madrileña El Refugio. Sus maltratadores están libres. Sin cargos.

Son sólo algunos de los casos de malos tratos que sufren los animales y que llegan casi a diario a las protectoras de todo el país. Uno de los más sonados fue el de la brutal paliza que acabó con la vida de "Rony" en Aguiño (A Coruña), de la que se han hecho eco todas las televisiones. El caso de "Rony" se denunció por vía administrativa, y el asesino del perro sólo ha pagado 6.000 euros de multa. El juez no aplicó la sanción máxima que recoge la ley gallega: de 3.000 a 15.000 euros por una infracción muy grave, como reconoce que es "el maltrato de los animales que les cause la muerte". E hizo caso omiso del Código Penal que castiga, en su artículo 337, con prisión de tres meses a un año "a los que maltraten con ensañamiento e injustificadamente a animales domésticos causándoles la muerte o provocándoles lesiones que produzcan un grave menoscabo físico".

Los maltratadores de animales lo tienen fácil gracias al caos legislativo autonómico. Diecisiete comunidades poseen leyes para castigar el maltrato animal, pero la mayoría ya están obsoletas, pues son de hace 15 años. Las multas suelen oscilar entre 30 y 600 euros, si llegan a imponerse. Como además falta valentía y sensibilidad en los jueces para dictar las sanciones más elevadas, los torturadores quedan en la impunidad más absoluta. Nadie va a la cárcel por matar a golpes a un animal.

"Ah -dirán algunos de los lectores-... Pero un perro no es un niño..." ¿Y qué? Es un ser vivo, con sentimientos y con la inteligencia de un niño de dos años. Al menos, el mío. Además, la violencia es siempre violencia, y aquel que se ensaña con el más débil es un ser despreciable siempre. Doy por hecho que una persona que es capaz de matar un perro a golpes pegará a su mujer y a sus hijos e insultará a sus vecinas en cualquier reyerta de escalera. (Siempre que sus maridos no sean más fuertes que él, claro, porque ese tipo de cobarde no ataca a quien puede defenderse). Aquel que no demuestra empatía por la vida en ninguna de sus manifestaciones sin duda no la valora ni la defiende. Pero además, estará enseñando a sus hijos a usar la violencia para resolver conflictos o como diversión. La violencia se transmite como la enfermedad que es. Y luego nos escandalizamos tanto cuando leemos de los niños que pegan a otros en el colegio o que atacan a sus padres, cuando, hipócritamente, toleramos la violencia hacia el más débil con la mayor de las tranquilidades. Si queremos avanzar hacia una sociedad más pacífica, tenemos que ser un poco menos hipócritas. Y un poco más animalistas.

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PROTECCION ANIMAL / EL NEGOCIO DE MATAR
Vida de perro, muerte de rata
Crónica EL MUNDO Domingo 19 de mayo de 2002 - Número 344

DESRATIZADORAS privadas están sustituyendo, entre denuncias, a las protectoras de animales en la recogida de perros y gatos vagabundos. Son más rentables. Pero, ¿qué hacen realmente con ellos?

ANIBAL MÁLVAR

Aunque no hay estadísticas exactas, casi 100.000 perros son abandonados cada año en nuestro país. / MIGUEL RIOPA
En España, se abandonan cada año 100.000 perros a su suerte. Viven mejor fortuna que los 20.000 podencos y galgos que son directamente asesinados. Innumerables camadas de gatos son tiradas a los ríos o condenadas a ser postre de alimañas en las cunetas de las carreteras.
La recogida de animales vagabundos es competencia de los ayuntamientos. Y, desde hace años, algunos de estos encontraron una fórmula mucho más económica para solventar el problema que subvencionar a sociedades protectoras. Las empresas desratizadoras y de control de plagas apenas han de demostrar la titularidad de un vehículo para recibir una autorización en su comunidad autónoma que les permita ofrecer a cualquier ayuntamiento la recogida de perros, gatos o palomas a precios con los que no puede competir una sociedad protectora. "Su lema es la rentabilidad. Si las protectoras tienen que pedir a un ayuntamiento entre 20.000 y 30.000 euros al año para recoger, mantener y recolocar una población de 100 perros, ellos piden la mitad, porque lo que hacen es sacrificarlos en cuanto se cumplen los 10 días legales en la perrera", explica Beatriz Merchén, portavoz de la Protectora Voz Animal de Parla (Madrid).
Pero no sólo se trata de un problema de libremercadeo con seres vivos. Verdes y protectoras llevan años denunciando a las desratizadoras por prácticas ilegales, como el asesinato de los animales sin atención veterinaria y antes de plazo para ahorrarse la manutención y residencia; su recogida en un municipio y abandono en otro e, incluso, la presunta venta de ejemplares caninos como sparrings de perros de pelea. Además, prolifera el alquiler de jaulas-trampa para que particulares limpien sus parcelas o naves. Después, se deshacen de los animales por su propia cuenta de formas ajenas a cualquier norma escrita o tácita de respeto a la vida [...].

 

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EL BESO

 

Él la acababa de salvar del incendio que destrozó su casa.
La rescató y sacó al jardín y volvió a luchar contra el incendio.
Ella estaba preñada.

Al principio el bombero le había tenido miedo porque él nunca antes había estado cerca de una Doberman.
Cuando finalmente terminó de controlar el incendio, se sentó a respirar un poco de aire fresco y a descansar.

Un fotógrafo del diario "The Observer" de Charlotte, North Carolina se dio cuenta de que la doberman miraba al bombero a distancia.
Al notar que ella había empezado a caminar directamente hacia él, se preguntó qué es lo que iba a hacer.

Y al levantar su cámara, logró tomar la foto del momento en el que ella se acercó a besar al hombre que había salvado su vida y la de sus cachorros

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EMI: HISTORIA DE UNA TRAICIÓN

Tenías un añito cuando aparecistes atada a la puerta del refugio de animales abandonados de Segovia. Allí te encontraron, callada y humillada, como quedan todos los perros que dejan cobardemente abandonados a la puerta de un albergue en un intento de lavar una conciencia que no se tiene. Simplemente te ató y se fue y seguro que tú lo mirarías y te preguntarías qué habías hecho para que así te dejara.

Te recogieron, te calcularon la edad y te pusieron por nombre: Emi; te metieron en una jaula que nunca te gustó aunque tú nunca dijiste nada. Bueno, tú, Emi, la verdad, es que nunca decías nada, todo lo deducíamos por tu mirada y tiempo después te pasamos a lo que socarronamente llamábamos "oficina" porque allí había cuatro papeles. En ella hiciste tu propia casa con unos cartones enormes que formaban una especie de caja inmensa, donde sólo se te veía si uno se asomaba y con tiempo le llamamos el "chalet de Emi".

Te prometimos un estupendo hogar para toda la vida, queríamos animarte pero cuando oías esas promesas, callabas y hacías que lo creías como intentando animarnos a nosotros. Fueron 5 años largos de espera, de inviernos heladores, de humedades, de escasa comida salvo en Nochebuena que había lata. Malos tiempos, Emi, malos tiempos...

Pero un día apareció Alberto y dijo que quería llevarte a vivir con él a Sevilla. Contó que tenía dos hijas y que tú serías el mejor regalo de Reyes para la mayor pero no, no ibas a ser un objeto, ibas ser la perra que ella siempre había querido tener. Me acuerdo de cuando te dimos la noticia, todos tan contentos ... ibas a tener una casa de verdad no de cartón, pero sobre todo, ibas a tener cariño, familia auténtica, todo lo que no habías tenido antes y tú nos escuchaste ilusionada pero sin poder creerlo.

Y llegó el gran día, el 2 de enero del 2001. Saliste del refugio con tus papeles oficiales, tus datos, no tu historia que esa no estaba escrita.

Nombre: Emi.
Adoptante: Alberto Fernández.
Destino: Sevilla.

No había más pero todo era precioso. Él sabía tu historia porque nosotros se la contamos, tú no lo ibas a hacer, que los perros abandonados nunca hablan de su pasado y, Alberto se la contó a su hija y así supo que tenías 6 años, que el Rey Melchor te había recogido del refugio de animales abandonados porque estabas triste y necesitada, que tenía que cuidarte y que tú la cuidarías a ella, que la necesitabas mucho, que no eras un objeto de regalo, sinó una preciosa perra abandonada. Todo eso y más, decía la carta que te acompañaba el día 6 de enero del 2001. Ese día empezó tu nueva vida. Vimos tus fotos en la playa, te vimos en familia y hasta viniste a visitarnos.

Estabas orgullosa de ella, seguías siendo la perra tímida que habías sido pero no ensimismada como antes. Eras educada como sólo los perros abandonados llegan a ser quizás temiendo otro abandono por cualquier metedura de pata, que tú bien sabías, Emi, que cualquier fallo de un animal tiene sanciones desproporcionadas a la falta cometida, no fuera a ser que un ligero gruñido lo confundieran con agresividad aunque aquél fuera de dolor o de placer, no fuera a ser que un gemido de angustia por la tardanza lo transformen en un escándalo veciñal insostenible, que hay que controlar para que no se confundan los humanos.

Nos contaron lo buena que eras, lo bien que te portabas, podían llevarte a restaurantes, hoteles y a cualquier sitio, sin que tú jamás molestases. Tú aceptabas todo, Emi, con tal de que no te dejasen. La palabra protesta, no existía en tu vocabulario. Eras simplemente buena, te conformabas con verlos y los veías, nada más se podía pedir.

Así fue pasando el tiempo, nunca te olvidamos, te llamábamos de vez en cuando y seguimos oyendo lo buena que eras pero un día terrible, supimos que te habían vuelto a abandonar a la puerta de un albergue de Sevilla. Por 2ª vez, te viste atada y humillada, viste marchar a tu amito del alma, dejándote atada. No, no nos lo contaron, que las cobardías y las canalladas no se cuentan, simplemente lo supimos por casualidad tiempo después y así supimos, Emi, que la niña había dejado de ser niña para convertirse en adolescente y ya no le interesabas como antes, que os habiais cambiado de casa y tú en ella no adornabas de la misma manera, que, en definitiva, te habías convertido en un juguete roto de Reyes como rota debía de estar la carta que te acompañó en el día de tu entrada en casa y ya se sabe que un juguete roto es un trasto en cualquier casa, supimos, Emi que, en definitiva, te habían dejado de querer.

Te llevaron y te ataron a esa puerta y te calumniaron para tapar su canallada. Que si te habías vuelto sucia, si te había vuelto agresiva, que si rompías plantas, que eras mala Emi, tan mala que hasta atada te habían tenido que tener por tu comportamiento infame. Supimos que habías cumplido tu parte del trato y que ellos no cumplieron la suya. Supimos que te encontraron terriblemente triste atada a esa puerta de ese albergue, ellos acostumbrados a ver tanta tristeza, se escandalizaron con la tuya, que no podías asumir una segunda traición ni tanta calumnia, que te negabas a seguir viviendo y que como no sabías cómo pegarte un tiro, ni hacer un nudo a una cuerda, empezaste a mutilarte causándote terribles heridas, que dejaste de comer.... Supimos todo eso y mucho más que aquí no cabe.

Sólo pedirte perdón, Emi, porque mi error fue el causante de tu horror. Yo creí que era buena gente y no lo era y tú, Emi, lo pagaste todo. Que sepas que nadie creyó sus calumnias y que todo el mundo supo y sabrá tu triste historia y con ella, conocieron a quien te causó tanto dolor.

Segovia a 15-11-2004

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TENGO EL CORAZÓN PARTÍO (23-julio / agosto 2001)

Quiero hacer una propuesta, si puede ser de ley, para que los mayoristas de viajes, los hosteleros, los constructores, los ginecólogos, los alergólogos, los pediatras, los muertos, los caseros y los vecinos, tengan la obligación de abonar una cantidad fija mensual, como si de la Seguridad Social se tratara, destinada al mantenimiento de los refugios para perros y gatos.

Y lo propongo porque parecen ser directamente responsables de los cientos de abandonos que se registraron en nuestro departamento de adopciones últimamente, todos ellos solapados bajo la terapia vacacional, las reducidas medidas de los nuevos pisos, la prescripción médica y la buena convivencia vecinal. Eso sí, hay una pauta común: a todos y cada uno de los propietarios se les destroza el corazón porque, si no fuera por eso, jamás lo daría.

Y si no fuera por la alergia del niño, que tiene 25 años, y que es provocada sin duda por el perro, que tiene 12 años (durante 11 años figura que el perro fue calvo), y que surgió hace dos meses, no lo daría; le das el nombre de un producto que elimina ese problema, y entonces con gran espanto añade que los vecinos se quejan porque ladra (durante años figura que fue mudo); le explicas cómo solucionarlo, y aparece, bendito sea, el no poderlo atender debidamente por el pequeño tamaño del piso, y la falta de espacio para que el pobre animal viva con mediana dignidad. Por todo eso, tomaron la durísima decisión, con grandes lágrimas y mesado de cabellos, de darlo a una familia con un gran jardín.

Y entonces le preguntas si durante 11 años fue un yorkshire, y de golpe una mañana, como reencarnación kafkiana, se transformó en pastor alemán cruzado con husky. Y le sugieres que llame a la tele para que le haga un reportaje en algún programa de esos que presentan misterios paranormales sin resolver.

Pero no nos preocupa, porque como todos los que estamos en el mundo de la protección ya sabemos, cada día se reciben en cada refugio una media de 50 llamadas de familias que viven en grandes casas con jardines inmensos, que además son ricos, y cuya vida carece de sentido si no ofrecen una vida de pompa y ceremonia a un perro de 12 años, cruzado de pastor alemán con husky.

Oiga. Es usted muy libre, como lamentable propietario de un animal que va a ser abandonado, de tener la poca cultura que estime oportuno, y el nivel intelectual mínimo que le permita firmar con una cruz y evitarse la tinta en la yema del dedo. Pero por favor, no nos tenga 20 minutos al teléfono, porque hay otras 14 llamadas en espera de soltar el mismo rollo (¿dan cursos sobre eso?). Si eso le parece enriquecedor para su persona, sea usted imbécil. No nos tome a nosotros por lo mismo. Bastante tenemos con aguantar a pie firme sus cretineces, para evitar que acabe usted matando al perro.

Y sobre los muertos del primero parráfo, si es usted heredero, nuestra felicitación. Suponemos que sí que puede atender debidamente tanto la cuenta bancaria como las propiedades de su difunto familiar que quizás confió en que también atendería a su perro y a sus dos gatos. Que goce de su herencia con salud. Lo merece.

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HOY ROBÉ A TU PERRA


Hoy robé a tu perra. No, ni siquiera pisé tu propiedad, pero a juzgar por el estado de la perra, imagino qué aspecto tiene...la palabra que me viene a la cabeza es vertedero.

La encontré junto a una carretera, con una pesada cadena alrededor del cuello, aún unida a un par de tablones podridos de su caseta, de los cuales salen unos enormes clavos oxidados. No sólo supe que media ciudad la había ignorado, a juzgar por dónde la encontré, sinó que entendí que si hubiese entrado en el bosque, la "cruz" que arrastraba tras de sí se enredaría en la vegetación hasta que el hambre o la sed la matasen. La población local suele volverse sorda y ciega ante un animal necesitado, a menos que decidan pegarle un tiro por invadir su propiedad. Que sus costillas se marcaran claramente, que sus orejas estuviesen asquerosamente sucias y que su estado general fuese más bien lamentable y su pelo y sus ojos estuviesen apagados eran prueba clara de que no la merecías. Pero por si acaso, pregunté a las autoridades locales si se había denunciado la desaparición de una perra (sin identificar) de sus características o si habías puesto algún anuncio por su pérdida en el periódico local. No lo hiciste, de lo que sólo puedo deducir que no la echas de menos. Eso es muy conveniente, ya que el hecho de que no esté castrada, ni vacunada supongo, y de que probablemente esté infestada de parásitos significa que devolverle la salud puede costarme un buen dinero.

Quizás sea un pequeño consuelo saber que ella no te echa de menos. De hecho, su propia fuga dejó claro que ya estaba harta de tus "cuidados". Le costó alrededor de un día darse cuenta de que yo no soy tú, de que no le haré daño, de que la quiero a pesar del poco tiempo que nos conocemos. Le llevó dos días darse cuenta de que los otros animales que viven aquí la aceptan y de que uno de los placeres que hasta ahora se había perdido es la compañía de otros perros. Tardó tres días en apreciar el éxtasis de una buena comida casera y aprender que los sofás son para echarse encima y que ya no tiene que dormir a la intemperie - y que, de hecho, cuando truene, le voy a dar un abrazo y voy a comportarme de la manera más ridícula, mimándola y hablándole como a un bebé.

Ahora tiene un nombre bonito. Ya después de una semana empezó a tener el aspecto que debería. Le brillan los ojos y aprendió a mover la cola en señal de saludo. Dejó de encogerse cuando hago algún movimiento brusco, porque sabe que no le voy a pegar, de hecho, casi nunca se aparta de mi lado. Incluso se volvió tan valiente que se atrevió a ladrarle a uno de los gatos y hoy la ví por la ventana animando a los otros perros a jugar.

No, está claro que no te echa de menos ni a ti ni a su vida de abandono atada a una cadena. De todas las cosas que aprendí de mi breve relación con ella -como su naturaleza benévola, su increíble capacidad para curar viejas heridas y aprender a confiar, el hecho de que el amor puede hacer milagros - una de las más evidentes es lo estúpido que eres. Es posible que ella fuese el ser más cariñoso, leal y fiel de tu vida y tú la condenaste a una existencia de miseria y soledad hasta que tomó la mejor decisión que se le podía ocurrir y huyó.

Quizás su ángel de la guarda la ayudó. Y para que nadie me tome a mí por un ángel, confesaré que aspiro a poder ser tan bueno como ella algún día: creo que te perdonó en menos de veinticuatro horas de su nueva vida por los cerca de cuatro años de su "vida" anterior, mientras yo aún me debato en un tira y afloja con esa parte de mí que espera que un día te pudras en el infierno.

Aún no está claro si se va a quedar aquí o si le buscaré un buen hogar donde reciba una atención más "individualizada" de la que yo puedo darle, pero una cosa es segura, esta "propiedad" robada nunca va a volver a tus manos. Así que ya puedes demandarme, perseguirme o repetir ante un tribunal que te pertenece legalmente... Estoy convencido de que este es el mejor delito que he cometido nunca. Pocas cosas me hicieron más feliz que robarte a tu perra. Sólo tengo que ver sus preciosos ojos marrones para saber que ella defendería mi decisión con su vida. Sólo rezo porque no se te ocurra sustituirla y si hay un día especial que podemos celebrar juntos es el día en que te robé la perra, que es el día en que ella me robó el corazón.

Copyright Jim Willis 2002 http://www.crean.com/jimwillis/

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