Davia
sólo tenía dos meses y ya estaba
abandonada a su suerte debajo de un camión.
Davia estaba muy delgada y llena de parásitos
y miedo. Es una perrita llena de vida a la
que le encanta correr y que le rasquen la
tripita. Es obediente, inteligente, cariñosa
y muy simpática. Elva, Jose y sus hijos
ya lo están comprobando. Muchísimas
gracias por darle un hogar a esta pequeñuela
encantadora.